Haciendo realidad el sueño de Dios, Testimonio del Encuentro ACG

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Mi nombre es Jonathan Ravelo Cruz, diacono de la Diócesis de Canarias y relataré como fue mi primer contacto con la Acción Católica General y cual es mi experiencia personal del maravilloso encuentro que acabamos de celebrar en Ávila.

Mi primer contacto con la Acción Católica General vino de la mano de nuestro Presidente, D. Fernando Javier Afonso, así como, por Dña. Mª Elena Rodríguez Reyes, responsable de Jóvenes. Un día del año 2017 nos presentaron el proyecto de la asociación y cuáles eran los objetivos, que como laicos de parroquia querían alcanzar.

En el año 2017, invitaron a todos los seminaristas a la III Asamblea General de laicos de parroquia, la cual tendría lugar en Santiago de Compostela. En esta asamblea, pude descubrir la gran familia que es Acción Católica General. Con el paso del tiempo y el acercamiento personal, tanto por parte de Elena como de Fernando, este primer contacto se fue afianzando.

Durante este curso, tanto Elena como el que les escribe, hemos tenido la gran fortuna de acompañar a un grupo de jóvenes de Acción Católica General. En dicho grupo, he aprendido la importancia del hecho de caminar todos juntos, la importancia de los equipos de vida. Ningún joven cristiano tiene porque sentirse solo, sin que nadie le pueda aportar respuestas a su experiencia personal de vida. Se trata de escuchar y acompañar a estos jóvenes. Fue este pensamiento, el que hizo que me uniera al grupo de jóvenes de ACG. Pero no me incorporé solo, sino que, me acompañaron dos jóvenes también con inquietudes y muchas preguntas.  A dichas inquietudes y preguntas, hemos ido dando respuesta todos los miembros del grupo.

Con el lema de este encuentro “Haciendo realidad el sueño de Dios”, comenzamos  el día uno de Agosto. En este primer día, resulto ser un día de muchas aventuras y de carreras. Pero incluso, de todos estos acontecimientos se valió el Señor para hacerse presente en nosotros. Como anécdota diré que no cogimos el tren que tendría que habernos llevado a Ávila, porque el cercanías no fue precisamente cercano como su nombre indica, sino que bordeamos todo Madrid para poder llegar a nuestro destino. Pero como se suele decir, no hay mal que por bien no venga, pudimos aprovechar ese momento de espera para poder comer algo y conocernos mucho más antes de continuar nuestro viaje al tan esperado encuentro. Una vez llegamos a Ávila, pude percibir que ese sueño de Dios se estaba haciendo presente en cada uno de nosotros, en cada niño, joven y adulto que participamos en el encuentro.

Si tuviera que destacar una experiencia vivida del encuentro, sin lugar a dudas, destacaría la gran unidad y fraternidad que he vivido estos días, porque como nos decía Santa Teresa: “Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta”. Ciertamente, he podido ver su rostro en cada una de las personas que allí nos encontrábamos, así como la familiaridad con que nos tratábamos. Y es en esta unidad donde el Sueño de Dios se hace presente, en medio del mundo tan necesitado de su presencia.

Termino esta pequeña reflexión haciendo un llamamiento a continuar con el sueño de Dios en todas nuestras parroquias, para que cada vez este sueño vaya creciendo.

Un saludo fuerte.

Paz y Bien.

 

Jonathan Ravelo Cruz.

Salamanca 5 de Agosto 2019.