Otro modelo empresarial es posible

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Junto a mi mujer Pilar durante los últimos 25 años hemos gestionado una empresa de la denominada Economía de Comunión.

La EdC es una propuesta lanzada por Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, que en una visita a Sao Paulo (Brasil) en 1991, se sintió golpeada por la visión desde el avión de “una selva de rascacielos, reino de los ricos, rodeada de una corona de espinas, (favelas) reino de los pobres”, y ante esta situación propuso: “crear empresas, con personas capaces, para distribuir los beneficios de modo que se ayude a quienes lo necesitan, se haga crecer la empresa, se formen personas capaces de vivir y transmitir la cultura del dar”. Es una propuesta fascinante no solo repartir, sino crear para los otros.

En 1993, en medio de una crisis me proponen la baja. Con el dinero del paro creamos una consultora de sistemas de calidad en laboratorios.

Han sido 25 años complejos, pero muy enriquecedores, en los que hemos sentido la mano de la Providencia por ejemplo obteniendo locales que pensábamos imposibles, o contratos importantes en competencia con multinacionales; donde como empresa se ha puesto a las personas en el primer lugar: valorando sus necesidades de horario, ayudándoles a encontrar casa, manteniéndolas durante la situación de crisis a pesar de la pérdida de ingresos, que fue compensada con una disminución de gastos en la que todos colaboramos, o buscando para cada uno aquello en lo que es más capaz, de modo que contribuya efectivamente al desarrollo de la empresa y se sienta importante; colaborando con los clientes, y buscando soluciones innovadoras que iban más allá de nuestras capacidades, y nos han hecho mejores. También hemos colaborado compartiendo los beneficios con varios proyectos internacionales de cooperación, el último la construcción de un paritorio en un pueblo de Costa de Marfil, que ha sido hecho entre toda la población, siendo un ejemplo de colaboración entre musulmanes y cristianos.

En este último periodo en el que por motivos de edad tenemos que abandonar la empresa hemos buscado soluciones colectivas, y no la mejor para nosotros, y aunque no hemos podido hacer lo que más nos hubiese gustado, hemos conseguido una transferencia que garantice la continuidad y las condiciones laborales para todos.

Animamos a quien lo sienta a realizar esta aventura de generar riqueza para otros y compartirla con los más necesitados

(Jesús Laso)