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El sábado 22, víspera de Pentecostés, día en que la Iglesia en España celebró la Jornada del Apostolado Seglar y de la Acción Católica, la Delegación de Apostolado Seglar de la Diócesis de Segorbe-Castellón organizó un encuentro con un grupo de cristianos laicos de toda la Diócesis de forma presencial y también a través del canal diocesano en YouTube. Fue en el Seminario Mater Dei, en Castellón, llevando por lema “Los sueños se construyen juntos”, inspirado en la encíclica Fratelli Tutti, del Papa Francisco.

Fue un momento para recordar y celebrar la venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia, así como la salida a la misión para el anuncio del Evangelio. Una llamada que, desde la unidad, recibimos también hoy todos nosotros: sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos.

Eucaristía

El día comenzó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el Obispo, D. Casimiro López Llorente. “Los que estamos aquí somos una representación visible de toda nuestra Iglesia diocesana”, indicó en la homilía, que es “convocada por el Señor para escuchar su Palabra”.

Durante todo este tiempo pascual, que ya concluye, se “nos ha concedido un año más la gracia de reencontrarnos con el Señor resucitado, para avivar nuestra fe en Él y en su presencia en medio de la Iglesia”, explicaba. Sin esta experiencia de encuentro con el Señor “es imposible ir a la misión”, una misión que tiene como fin proclamar las maravillas de Dios y llevar a todos, mediante “distintos métodos y modos, a ese encuentro salvador con el Señor”, y que no puede llevarse a cabo sin los laicos.

El Obispo exhortó a abrir el corazón, “los que estamos aquí y los que formamos nuestra Iglesia diocesana, para que haya mañana una nueva efusión del Espíritu y sintamos su presencia en medio de nuestra Iglesia, de la vida de cada uno y en cada movimiento, asociación o cofradía”.

El Espíritu Santo es quien une “en la misma fe, en la misma Eucaristía y en la misma misión”, estando todos en comunión unos con otros y con la Iglesia diocesana, decía hablando de la necesidad de la sinodalidad, “desde un camino que debemos emprender todos juntos, cada uno desde el carisma, vocación o ministerio recibido”, desde un discernimiento comunitario y desde la eclesialidad, porque un grupo que anda por libre o que no está en comunión la Iglesia diocesana no es eclesial.

 

Presentación de la dinámica

Tras un breve descanso, Francisco Javier Vicente, Delegado diocesano de Apostolado Seglar, daba la bienvenida a todos los asistentes y realizando una presentación de la dinámica de esta Jornada, en la que fue fundamental el Congreso de Laicos celebrado el año pasado, `Pueblo de Dios en Salida´, así como el trabajo por parte de la Diócesis, de sus movimientos y de sus asociaciones laicales en la promoción e impulso del postcongreso entre sus realidades.

“Vamos hacia un renovado Pentecostés”, dijo el Delegado, “en el que el papel del laicado es fundamental”, no como contraposición al clero sino como complemento. “La Iglesia nos necesita, y tenemos que dar un paso hacia adelante y seguir trabajando”, lo que nos lleva a la sinodalidad, con la que “todos construyamos juntos”, aportando, participando y dialogando.

Por encima de eso, indicó Francisco Javier Vicente, “está el discernimiento, que es escucharnos y hablarnos, pero sobre todo escuchar lo que el Padre nos dice”, para saber hacia donde tenemos que ir. En la Diócesis, todo esto se concreta en la “diocesaneidad y en la parroquialidad”, ha explicado.

También se presentó la `Guía de Trabajo del Postcongreso de Laicos: Hacia un renovado Pentecostés´, que es una herramienta que tenemos para usar, para aprender de ella y en la que disponemos de recursos para la renovación pastoral.

 

Panel de experiencias diocesanas

A continuación, tuvieron lugar una serie de experiencias diocesanas, que divididas en cuatro bloques directamente relacionados con la esencia de nuestra vida de fe: Primer Anuncio, acompañamiento, formación y presencia pública

 

Con el Primer Anuncio se busca reafirmar la idea de que, en el contexto de la secularización y pluralismo, caracterizado por el desconocimiento y la indiferencia hacia la persona de Jesús, la propuesta cristiana sigue siendo hoy imprescindible para la liberación de las personas y para la humanización de la sociedad.  Constituye un tesoro no reservado exclusivamente para las personas creyentes, por el contrario, lejos de reservarlo para nosotros mismos, nuestra misión es compartirlo desde la experiencia de nuestro testimonio personal y comunitario con Cristo.

Asimismo, se pretende ayudar a redescubrir la necesidad de hacernos presentes, a nivel personal comunitario, en los espacios públicos y en la vida de las personas para escucharles, acompañarles en sus anhelos y necesidades y anunciar el Kerigma con lenguajes adecuados a aquellos con los que se dialoga.

  • Marta Beltrán, Cursos Alpha de la parroquia de San Francisco de Castellón
  • Elena Machí, responsable de jóvenes de Cusillos de Cristiandad
  • Emilio y Miriam, del Camino Neocatecumenal en la parroquia de la Santísima Trinidad de Castellón.

 

El Acompañamiento es la expresión del ser comunitario de la Iglesia. Todos somos acompañantes y todos hemos de ser acompañados. Acompañar es cuidar del otro. La necesidad y la tarea de acompañar, expresa muy bien el sentir pastoral de esta época porque pone en acción la misión de compasión caracterizada por la hospitalidad. Al acompañar al otro nos abrimos al encuentro con Cristo que nos llama, interpela e ilumina en la persona del otro.

  • Vicent Sales y Sofía Díaz, de Equipos de Nuestra Señora
  • María Dolores Broch, de la Fundació Tots Units
  • Inma Martínez, del Centro diocesano de Orientación Familiar (COF) `Domus Familiae´

 

La Formación es un elemento imprescindible para la vivencia de la fe, y premisa de un testimonio y de compromiso público. Al mismo tiempo constituye una de las urgencias de la Iglesia sinodal y misionera. Ha de ser permanente, abarca todas las edades y todos los estados, y deberá cuidar la vocación y capacitar para la misión.

  • Mamen Salvador, de Acción Católica General
  • Nuria Moya, de Teen Star
  • José Blas, de los cursillos prematrimoniales de la Delegación diocesana de la Pastoral Familiar y de la Vida

 

Presencia Pública. Ser creyente no sólo exige preguntarnos quién soy yo sino, sobre todo, para quién soy yo. Con este itinerario se pretende recuperar la dimensión social como aspecto fundamental de la propia vocación, y promover que nuestras comunidades sean auténtica Iglesia en salida, que se constituyan en instrumentos de liberación y promoción de la dignidad de toda persona. En la cultura del encuentro tenemos la clave de aproximación a la realidad social.

  • Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente
  • La Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad de Castellón (Frater)
  • Juan Manuel Aragonés, de Cáritas Diocesana

 

Sinodalidad. Sacerdocio, vida consagrada y vocación laical son vocaciones totalmente complementarias. Desde ellas estamos llamados, en un ejercicio de corresponsabilidad y siempre en respuesta a lo que el Espíritu nos inspira, a aportar lo propio y específico de nuestra concreta misión para el bien de toda la Iglesia.

  • Consejo parroquial de los Santos Evangelistas de Vila-real
  • Consejo parroquial de San Jaime de Vila-real

 

Ponencia

Entre estas experiencias se conectó por vía online con Loli García, Presidenta del Foro de Laicos y miembro del Consejo Asesor de la Comisión Episcopal de laicos, familia y vida, que desarrolló su ponencia “Guía de trabajo para el Postcongreso de laicos”, hablando de la sinodalidad, del encuentro y del discernimiento.

 

Puedes volver a ver el encuentro completo en el siguiente vídeo:

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