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Desde la organización del Congreso de Laicos 2020 que tuvo lugar los días 14, 15 y 16 de febrero de 2020, se ofreció la participación en un proyecto solidario de Ayuda a la Iglesia Necesitada a todos los congresistas como un signo externo del mismo.

Este proyecto consistía en fortalecer la fe y la dignidad de las mujeres en la Diócesis de Kumbakonan (India). Para ello se necesitaba la donación de 12.000€. Con todas las aportaciones de los congresistas se alcanzó la cantidad de 9.104€ y el resto se consiguió con la ayuda de otras aportaciones. Por lo que se puede dar por conseguido el objetivo del mismo.

El obispo de esta diócesis, Mons Rev. Antonisamy Francis, agradece esta aportación a todos y cada uno de los participantes en dicha colecta y pone en manifiesto la actual situación de India tras la pandemia del COVID-19:

 

India se encuentra totalmente bloqueada por el COVID-19. Millones de trabajadores migrantes quedaron desempleados por el cierre total del país. Esta medida provocó, cuando fue anunciada, un éxodo masivo nunca antes visto. Es un flujo continuo de decenas de miles de personas que se vuelven caminando a sus aldeas de origen, algunas a más de mil kilómetros de distancia, llevando a sus hijos y sus pertenencias en bolsas. Se ha detenido todo el transporte, excepto los servicios esenciales, ya que las autoridades luchan por contener el brote. La situación se agravó por las altísimas temperaturas de 39 a 40 grados y porque iban a pie, con poco dinero o comida, y restaurantes y casas de huéspedes están cerrados.

Para mi consuelo, muchas de nuestras pequeñas comunidades cristianas, están respondiendo a la situación con miles de pequeñas iniciativas. Hay que adaptarse a esta nueva forma de ser Iglesia, cómo ser amor en acción durante el encierro.

En unos sitios, por ejemplo, identifican a los necesitados y distribuyen alimentos. A todos, católicos, protestantes, hindúes, musulmanes, sin discriminación alguna. En otros se dedican a la distribución de desinfectantes para manos y máscaras en zonas rurales. Las SCCs también están informando sobre el virus y las medidas de protección que se deben seguir, pero, además se ayudan constantemente con pautas para la oración para rezar especialmente por esta situación de pandemia y sus consecuencias. Otro ejemplo, durante la Cuaresma y Semana Santa, uno de los animadores rezaba el Vía Crucis desde su casa a través del altavoz y las familias de cristianas en el vecindario se unen a él respondiendo desde sus casas.

En las zonas dónde las restricciones son más duras y no se pueden mover fácilmente, ayudan a distribuir raciones de comida a jornaleros y a familias necesitadas. Además, hemos iniciado la ‘Oración Familiar’ diariamente a las siete en punto de la noche, nos reunimos en nuestros propios hogares con miembros de la familia y rezamos el rosario en solidaridad con las personas infectadas con el virus. Ya que los laicos no podemos participar en la santa misa, hemos iniciado también la lectura diaria de la oración de la Comunión Espiritual, que muchos de nuestros laicos no sabían antes.

 

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